En San Juan hallé una tiendita bastante fresca para beber cerveza con los amigos.
Tenía toda la intención, pero no entré a ningún bar malamuertero esta vez.
--
Cuando estoy ebrio río demasiado, y yo soy un hombre serio.
--
Algo le dije a Wanner, que se quedó en un rincón sollozando. Mi vista se estaba nublando, y mientras hablaba con Jaime, un juramento me tomó por asalto lo más profundo de mi entraña.
En el baño vomité desesperado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario