jueves, mayo 29

mayo ending


Te sabía de otras madrugadas, en otros brazos, lejana, y desde entonces te esperaba.

Ayer llegaste como una princesa ante su príncipe vago.

Tiemblo desde el corazón hasta la raíz oculta de tus dedos.
Y no me importa sonar trillado:
tus ojos son el mar en que se hacen nada mis excusas.

Ya no sé cuántas veces explotó en mi pecho esta ave sin patria,
buscando cerca de tus pasos un espacio para su gorjeo.

Ahí estás, ahí quiero estar.

1 comentario:

Annabel dijo...

El penúltimo verso es realmente precioso.