jueves, octubre 25

el hilo me quema los dedos

Sentado a la orilla de una avenida me afano en atar bultos ligeros; el hilo me quema algunas comisuras de los dedos.

De noche miro madonnas bailando desnudas para los plebeyos, bebiendo cervezas con cargo a la cuenta de los solitarios.

En algún momento empieza a sonar Juan Charrasqueado en la rockola, Joselo pregunta si la recuerdo. Como no recordarla, si se la aprendí al abuelo en las horas en que él sabía regalarme su tiempo entre tanda y tanda de velas y yo era pequeño, pequeñito, y su nieto consentido. Cómo olvidarla si una vez casi revienta el bidón con la parafina mientras nosotros cantábamos, cómo, si ese día fue el único en que se dejó mirar la ternura el viejo, cómo.

1 comentario:

Jazz dijo...

Hola Oz,extrañaba leerte,extrañaba este sentimiento de intimidad, de confianza a entrar en tus recuerdos,te nunca son pasados sino presentes,y hace un momento justamente te comentaba de mi abuelo que cantaba para mi tambié,pude sentirlo atravez de tus letras,gracias siempre por la confianza, por tus conversacion comodas sin pretensionesni enjuiciamentos,por tu tiempo y las letras siempre francas que me das.

Un abrazo muy grande: Con mucho cariño La Jazz.