Al interior del avispero mi corazón no rezumba, y apenas escucha los ronquidos de los altavoces.
Afuera de su casa, tres niñas miran a un asustado chapulín. La más gorda de ellas propone pisotearlo, las otras dos la ignoran. Corren al verme: Grotesco borrachín.
La policía llega a revisarme la borrachera mientras miro el agua sucia del huacapa correr sin demasiada convicción, luego nos dejan marchar sin rumbo.
Me hago viejo con los días, más aprisa de lo planeado. No nos hemos terminado ni una botella de Jhonny Walker.
No hay comentarios:
Publicar un comentario