lunes, octubre 1

sabado

Las nubes se deshacen con rabia
y nos damos cuenta que incluso el viento tiene miedo de sí mismo.
Echo a correr tras los charcos recién formados en una madrugada sin arcoiris.
Pero no hallé tesoros en el sitio que marcaba con una cruz el mapa,
sólo talismanes para invocar a la suerte.
Cuatro envases vacíos me siguieron hasta el sueño.

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