La gente congregándose en la plaza central de Ayahualulco semeja un hormiguero. Robo un instante a cada rostro, como un soldado raso hago fuego a discreción, sigo órdenes.
En el 2 de oro me encontré a un tipo ostentoso, un cholo que leía a Jung y Freud, y dos farsantes que decían conocer las costas de Guerrero. La chakira y la beta se reían de todos, y brindaban, también, con todos.
Apenas pasada la medianoche me hice de problemas con un tipo que no valía la pena ni sabía soportar una broma.
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