miércoles, octubre 31

domingo veintiocho

De una clínica del centro, aún en Tlapa, vi salir a mi abuela, cien años más vieja.
Fue como mirarla muerta dentro de las ropas enormes para su encogido cuerpo.

Volverse viejo es una derrota incesante, sobre todo cuando se anda fuera de casa.

No hay comentarios: