A la orilla de un río decrecido miro pasar a las chicas de un bar malamuertero. Un chaval está bastante ebrio y desesperado le busca los labios y el nacimiento de las piernas a una mujercita que no bebe su cerveza. Lo bautizamos amoroso cuando en otra cantina lo encontramos pidiéndole a otra chica que lo despose. Luego en la entrada más concurrida a punto de salir tropieza y termina mordiendo el polvo.
De vuelta en el primer bar el mezcal empieza a recorrer todas la mesas, excepto la nuestra. Nosotros jugamos baraja. Mientras Chino revuelve las cartas, murmura la rockola pa' todo el año.
Afuera dos hombres se prueban los puños.
Ya acomodados en una barra de otro bebedero nos burlamos de un aficionado al futbol nacional. Otros miran mal que sea el único bebiendo cerveza Bohemia y terminan contándonos su vida. Si, claro, si, si.
--
El güero no nos esperó para seguir la fiesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario