Un hombre encanecido rodea la mesa murmurando oraciones para su desasosiego.
Abro demasiado grande la boca y por los oìdos me entero de las ordenanzas para mi noche.
--
Riendo queriamos asaltar el segundo piso del cielo. Un hombre bajó de un taxi a ofrecernos su miedo en latas de cerveza.
Más tarde, frente a un monitor silencioso me quedé cabeceando el sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario